lunes, 20 de abril de 2009



El Parque Provincial Aconcagua se ubica en el noroeste de la provincia de Mendoza, departamento Las Heras, se encuentra a 165 km de la ciudad de Mendoza, y a 75 km de Uspallata, por la RN 7, que aloja al Cerro Aconcagua, de 6.962 msnm.

La cima del monte se encuentra a 12 km de la frontera con Chile, y a 18 km de la ruta internacional. Lo circundan por el norte y el sudoeste la quebrada y el valle de los Horcones, que sirven de lecho al río del mismo nombre; por el Sur, la quebrada de Horcones Inferior; por el norte y el este el valle de las Vacas.

En 1983 fue declarado Área Natural Protegida. Es una de las diez Reservas Naturales que forman el sistema de Áreas Naturales Protegidas de la provincia de Mendoza.

El Parque alberga grandes glaciares, una reserva hídrica. Se encuentran importantes sitios arqueológicos. Es el escenario preferido para los andinistas.


Una característica destacable es que sólo las cumbres muy altas están cubiertas por glaciares, que tuvieron lugar durante una serie de avances ocurridos durante el Cuaternario, dado que el límite inferior de las nieves eternas es muy elevado debido a la aridez y la fuerte insolación. Esto da lugar a que se erijan los penitentes, formación muy característica de esta zona de los Andes, consistente en montículos de nieve de unos 3 metros de alto con aspecto de monjes, ocasionados por la fusión de las capas superficiales de nieve debida a la fuerte insolación que al formar surcos que se van ahondando con el paso del tiempo, queda la zona cubierta de esos agudos montículos alineados. Estas formaciones, por su aspecto, dan nombre a la cadena de elevaciones Los Penitentes.

El avenamiento se produce en las altas cimas como el Aconcagua por una vasta red a la que se agrega la fusión del hielo y la nieve, lo que forma un material muy denso que propicia los taludes de escombros en forma frecuente.

El “centinela de piedra”, significado del origen de la palabra Aconcagua en lengua quichua, dista a unos 12 km de la frontera con la hermana República de Chile y sus coordenadas son 32º 39’ Lat.S y 70º 01’ Long. O. (Atlas I.G.M., 1998). Son 71.000 ha de ambiente seco, árido, de terreno montañoso con poca vegetación en las laderas y donde las estribaciones forman extensos cordones separados por enormes valles cuya altura a veces desciende hasta los 2.000 msnm. En la pared sur y también en la que mira al este el cerro Aconcagua presenta impactantes glaciares como el denominado Polaco que recorre esta ladera entre aproximadamente los 6.900 y 5.900 msnm, con una extensión cercana a las 700 ha y el Güssfeld, con bastante más extensión que el anterior. Uno de los mayores de la zona es el glaciar de La Vacas con casi 2.000 ha.

La acción glaciaria fue mucho mayor en el pasado y la geomorfología que se aprecia en la actualidad está modificada por la acción de procesos ulteriores como la remoción en masa y la acción fluvial. Los glaciares actuales de la zona cordillerana en general, que afectan por ende al Parque Provincial Aconcagua, se los clasifica como glaciares de valle, glaciares de montaña y manchones de nieve; estos, a su vez, pueden presentarse como descubiertos, cubiertos por detritos y glaciares de escombros.

FLORA



La zona de ubicación del Parque Provincial Aconcagua permite clasificarlo fitogeográficamente según Cabrera (1976), en lo que él denomina Provincia Altoandina, que abarca todas las altas montañas que se ubican al oeste de la Argentina desde el territorio boliviano hasta Tierra del Fuego. Según la latitud este bioma esta sectorizado en distritos, denominándose Distrito Altoandino Cuyano al que ocupa los Andes de las provincias de San Juan y Mendoza. La clasificación realizada por PRODIA (1999) no difiere demasiado de la mencionada anteriormente, sólo que esta última a partir aproximadamente de los 38º de Lat.S. hacia el sur, deja de denominarse "Ecoregión de los Altos Andes" para llamarse Bosques Patagónicos, por la presencia de la selva Valdiviana en este sector.

Como ocurre con todos los biomas, el tratado en cuanto a la vegetación se refiere, está altamente influenciado por el clima frío y seco de los Andes Mendocinos, predominando en las laderas escarpadas escasa vegetación arbustiva, achaparrada o rastrera, y en las zonas cercanas a las cimas la vegetación dominante es la estepa arbustiva, baja y esparcida, con predominio de los iros, que son matas compactas de pastor duros, generalmente amarillentas, muchas veces pertenecientes a los géneros Stipa y Poa

En las zonas más altas, hay generalmente, roquedales donde la hostilidad del clima impide el desarrollo de cualquier tipo de vegetación. Sólo se observan algunos vegetales en las zonas húmedas que se forman por alguna oquedad del suelo o características del relieve que propicien la permanencia de humedad. En estos lugares – denominados vegas – crecen escasos pastizales compuestos por vegetales de las familias de las ciperáceas y juncáceas. Descendiendo aparecen algunas plantas que representan principalmente a las familias compuestas como caliceráceas, portulacáceas, leguminosas y verbenáceas. Cuando descendemos en altura aparecen algunas especies leñosas, siendo la más común de observar el cuerno de cabra (Adesmia subterranea) que desarrolla poco más de un metro de alto. Toda la flora desarrolla su ciclo vital en forma repentina y por el escaso tiempo en que las condiciones climáticas merman su rigurosidad.

FAUNA


El cóndor (Vultur gryphus) que con una envergadura cercana a los tres metros y una estatura que estando posado supera los 90 centímetros es considerada el ave voladora de mayor tamaño, sobrevuela con extraordinaria habilidad los valles y los cerros del área prospectada. Él sólo de por sí constituye un elemento de gran atractivo para los visitantes. Continuando con el grupo de las aves es oportuno aclarar que la región altoandina posee varios endemismos como la dormilona cenicienta (Muscisaxicola cinerea) que frecuenta la cercanía de los ríos y arroyos de montaña, el comosebo andino (Phrygillus gayi) con un vistosos capuchón oscuro que contrasta con la parte ventral amarillo-blancusca, el yal plomizo (Phrygilus unicolor), la agachona de collar (Thinocorus orbignyianus), cuyo nombre común hace referencia a la costumbre de “achatarse” contra el suelo y su aspecto recuerda a una paloma, la monterita pecho gris ( Poospiza hypochondria). La nómina continúa con la palomita cordillerana ( Metriopella melanoptera), la gaviota ( Larus serranus ) y dentro de la familia Trochiidae también encontramos un representante que frecuenta los altos cerros de los Andes, el picaflor andino ( Oreotrochilus leucopleurus ). La nómina continúa con la caminera grande ( Geositta isabellina) que suele vérsela en las inmediaciones de la laguna de los Horcones, la dormilona frente negra (Muscisaxicola frontalis), la dormilona chica ( Muscisaxicola muculirostris), entre algunas otras especies.

La mastofauna del área prospectada sólo es relativamente abundante dentro del orden de los roedores con varios integrantes de la familia Muridae (Cricetidae para otros autores ) como la laucha andina (Calomys lepidus ) y el ratón andino (Akodon andinus). También entre los roedores se destacan el chinchillón (Lagidium viscacia) y la rata chinchilla (Abrocoma cinerea ). Un lugar relevante lo ocupa el guanaco(Lama guanicoe) cuya capacidad para vivir en terreno escarpados es superior a la de la vicuña, también se encuentran poblaciones del emblemático puma ( Puma concolor) y de zorro colorado ( Lycalopex culpaeus) cuyo estatus nacional lo considera próximo a ser vulnerable y figura en el Apéndice II de la Cites.

De la herpetofauna y la batracofauna del Parque Provincial Aconcagua aún no se ha logrado obtener un listado completo por lo que preferimos omitir nóminas aisladas.